Lagarde deja el BCE antes de las presidenciales francesas: Europa debe elegir a su banquero central a la luz del día
Christine Lagarde dejará la presidencia del Banco Central Europeo el 7 de febrero de 2027, nueve meses antes del final de su mandato. Esta salida permite designar a su sucesor antes de las elecciones presidenciales francesas, y plantea una cuestión tanto democrática como monetaria.
Traducción de un artículo publicado originalmente en francés. Leer en francés

Los hechos
El Banco Central Europeo lo anunció el jueves 29 de octubre en un comunicado: su presidenta, Christine Lagarde, informó al Consejo de Gobierno y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, de que dejará sus funciones el 7 de febrero de 2027. Su mandato se extendía hasta finales de octubre de 2027. Según el BCE, su sucesor será designado por el Consejo Europeo, conforme al procedimiento previsto en el artículo 283 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
En un breve vídeo citado por Reuters, la exministra francesa de Economía dice marcharse con la sensación del trabajo cumplido, dejando una institución
«preparada para afrontar el futuro» — Christine Lagarde
El comunicado no da ninguna razón para esta salida anticipada. Una fuente cercana al asunto, citada por Reuters, afirma que «ya no podía permanecer neutral ante la situación política francesa». La agencia había informado a mediados de octubre de que el Foro Económico Mundial de Davos podría ponerla a su frente ya en noviembre; nada se ha oficializado por el momento. La AFP recuerda que a finales de septiembre descartó cualquier candidatura a las elecciones presidenciales.
El anuncio llegó unas horas antes de la decisión de política monetaria. Según Reuters, el BCE mantuvo sus tipos sin cambios, con el tipo de depósito en el 2,50 %, tras dos subidas este año. La institución considera que los riesgos de inflación aumentan: la subida de los precios alcanzó el 3,8 % interanual en septiembre en la zona euro, con un petróleo por encima de los 100 dólares el barril debido al conflicto en Oriente Medio.
El calendario francés como telón de fondo
La fecha no es anodina. Como subrayan la AFP y Reuters, una salida en febrero permite a Emmanuel Macron y a los demás dirigentes europeos elegir al sucesor antes de las elecciones presidenciales francesas de la primavera de 2027, que las encuestas presentan como abiertas a una victoria del Rassemblement national. El Financial Times había evocado este escenario ya en febrero; Christine Lagarde lo desmintió entonces, recuerda la agencia AOF.
La situación francesa también pesa sobre los mercados. Según Reuters, el tipo de interés de la deuda francesa a diez años alcanzó recientemente su nivel más alto en 24 años, y su prima de riesgo frente a Alemania es la más elevada de la zona euro. Christine Lagarde declaró este mes, en Bangkok, que la solución se encontraba ante todo en Francia, en su política presupuestaria, informa Euronews.
Para su sucesión, dos nombres destacan según Reuters: el neerlandés Klaas Knot, exgobernador del banco central de los Países Bajos, y el español Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, respaldado oficialmente por Pedro Sánchez. António Costa prometió poner en marcha el proceso «sin demora». El ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, indicó que Berlín usaría su influencia para que la futura dirección cuente con un amplio apoyo.
Las posiciones en juego
Para los defensores de este calendario, se trata de un gesto de responsabilidad. El BCE es la única institución federal de la zona euro capaz de actuar con rapidez en caso de crisis. Su instrumento para la protección de la transmisión, creado en 2022 y nunca utilizado, podría un día afectar a Francia, recuerda Reuters. Garantizar la continuidad de su dirección antes de una cita electoral incierta sería, según esta lectura, una cuestión de prudencia elemental.
La objeción también es seria. Elegir al responsable de la moneda única pocas semanas antes de que los franceses voten puede percibirse como una forma de adelantarse al sufragio. En la izquierda persiste una crítica más antigua: la subida de los tipos protege el poder adquisitivo frente a la inflación, pero encarece el crédito de los hogares, las empresas y las administraciones locales, y frena la inversión pública que necesita la transición ecológica.
El análisis
Hay que sostener ambos extremos. La independencia del banco central es una garantía valiosa: protege la moneda de las tentaciones del momento, y quienes vivieron las devaluaciones repetidas saben lo que protege, empezando por el ahorro de los más modestos. Pero una independencia que se vive a puerta cerrada acaba volviéndose contra sí misma. Una institución que fija el precio del dinero para 350 millones de europeos debe poder explicar sus decisiones, y sus dirigentes deben ser designados a la luz del día.
La salida de Christine Lagarde recuerda también una verdad menos cómoda para París. Si Francia depende tanto de Fráncfort, es porque su propia deuda la hace vulnerable. No le corresponde al BCE corregir nuestras finanzas públicas. Le corresponde a la nación hacerlo, mediante una fiscalidad más justa, en particular sobre las rentas más altas y los grandes beneficios, y no solo mediante recortes en los servicios públicos. Un país soberano no delega su solidez presupuestaria en un banco central, aunque sea europeo.
Por último, lo que está en juego va más allá de un nombre. Con las salidas anunciadas de otros miembros del Comité Ejecutivo, según AOF, una gran parte de la dirección del BCE podría renovarse en pocos meses. Francia debe defender allí un banco central tan atento al empleo y al clima como a la estabilidad de precios, respetando los tratados.
Conclusión
El Parlamento Europeo será consultado, como prevé el tratado. Sería útil ir más lejos: que los candidatos expongan públicamente su doctrina, ante los eurodiputados pero también ante las comisiones de finanzas de los parlamentos nacionales, entre ellos la Assemblée nationale y el Sénat. Elegir rápido no impide elegir con transparencia. ¿Sabrán los dirigentes europeos hacer de esta sucesión un momento de confianza democrática y no una maniobra de calendario?
Artículo redactado con la ayuda de la inteligencia artificial.
El autor
La Rédaction LSR — La rédaction de LSR Media.
