Cuba: en la ONU, el embargo estadounidense divide a Europa, Francia debe defender el derecho frente a la extraterritorialidad
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha vuelto a condenar el embargo estadounidense contra Cuba, pero con el apoyo más débil en años. Alemania e Italia se abstuvieron por primera vez, lo que revela una Europa dividida sobre un principio que le concierne directamente.
Traducción de un artículo publicado originalmente en francés. Leer en francés

Por trigésimo cuarto año consecutivo, la Asamblea General de las Naciones Unidas pidió este miércoles 28 de octubre el levantamiento del embargo estadounidense contra Cuba. Pero el resultado, del que informaron la agencia AP y la agencia española EFE, marca una ruptura: 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. El año pasado, el texto había obtenido 165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones.
Los hechos
Según AP, tres países occidentales se abstuvieron por primera vez en treinta y cuatro años: Alemania, Italia y Letonia. Lituania y Eslovenia, otros dos miembros de la Unión Europea, votaron en contra, al igual que los Emiratos Árabes Unidos. Varios países de América Latina que tradicionalmente apoyaban a La Habana, entre ellos Colombia, Costa Rica y Chile, votaron en contra o se abstuvieron, sin que la agencia precisara el reparto.
La votación se produjo al término de un debate de una tensión poco habitual. Según Noticias ONU, el ministro cubano de Asuntos Exteriores, Bruno Rodríguez, interrumpió el martes al embajador estadounidense Mike Waltz, y el presidente de la Asamblea tuvo que suspender brevemente la sesión. Según AP, Bruno Rodríguez acusó después a Washington, en la red social X, de proferir "burdas mentiras" para justificar su "agresión económica".
El contexto humanitario es grave. Como recuerda AP, Donald Trump anunció a finales de enero aranceles contra cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba, lo que ha dejado a la isla en gran medida sin combustible y ha provocado apagones a gran escala. La semana pasada, el presidente estadounidense evocó la posibilidad de una intervención militar. Según Noticias ONU, el coordinador residente de las Naciones Unidas en Cuba, Francisco Pichon, advirtió de un posible colapso humanitario, y más de 100.000 operaciones quirúrgicas habían sido aplazadas en mayo.
Las posiciones en juego
Washington cuestiona el principio mismo del debate. Mike Waltz afirmó ante la Asamblea que no existe "ningún bloqueo", según Noticias ONU. Atribuye la crisis al propio gobierno cubano, acusado de haber acaparado la riqueza en beneficio de una élite, y subraya que Estados Unidos exportó más de 876 millones de dólares a la isla durante los ocho primeros meses de 2026.
También hay que escuchar las razones de algunos europeos. Durante un debate de urgencia en julio, la Unión Europea, aun reconociendo el impacto humanitario negativo del embargo, había estimado que la dramática situación de los cubanos no le era imputable únicamente, según el acta oficial de las Naciones Unidas. Sobre todo, había reprochado a La Habana una posición sobre la guerra rusa en Ucrania incompatible con la Carta de las Naciones Unidas. Según el sitio estadounidense Responsible Statecraft, Mike Waltz destacó precisamente la presencia de cubanos que combaten junto a Rusia para convencer a las capitales europeas. El mismo medio indica que unos veinte Estados habrían cambiado de posición bajo la presión estadounidense.
La Habana, por su parte, acusa a Washington de amenazas de sanciones arancelarias, denegaciones de visados y suspensiones de ayuda. Responsible Statecraft señala, sin embargo, que el ministro cubano no presentó ninguna prueba concreta de estas acusaciones.
El análisis
Las críticas dirigidas al régimen cubano merecen ser escuchadas. Su alineamiento con Moscú, señalado por la Unión Europea, y el estado de las libertades públicas en la isla no deben pasarse por alto. Pero la resolución votada cada año no trata sobre la naturaleza del régimen. Trata sobre un principio: ¿puede un Estado imponer sus sanciones al resto del mundo?
Es ahí donde Europa se ve directamente afectada. Como recuerda Noticias ONU, el texto apunta en particular a la ley Helms-Burton de 1996, cuyos efectos extraterritoriales golpean también a las empresas extranjeras. Ese mismo año, la Unión Europea adoptó un reglamento llamado de bloqueo para proteger a sus empresas frente a esas sanciones estadounidenses. Los aranceles impuestos desde enero a los proveedores de petróleo de Cuba responden a la misma lógica: castigar a terceros países por intercambios perfectamente legales a sus ojos.
Una Europa que se divide en esta votación debilita su propia defensa. Una Unión que impugna las sanciones extraterritoriales estadounidenses cuando afectan a sus empresas en Irán o en otros lugares difícilmente puede aceptar el principio cuando se aplica a una isla del Caribe. Las abstenciones de Berlín y Roma, y los votos en contra de Vilna y Liubliana, muestran que la Unión no ha sabido hablar con una sola voz. Los despachos consultados no señalan ningún cambio de posición de Francia, que tradicionalmente apoya la resolución.
La fidelidad al multilateralismo, heredada de la diplomacia gaullista, obliga a distinguir dos cosas. Se puede condenar firmemente el alineamiento de La Habana con Moscú y defender los derechos de los cubanos. Se puede al mismo tiempo rechazar que toda una población se vea privada de electricidad, de atención sanitaria y de combustible por medidas unilaterales que eluden el derecho internacional.
Conclusión
Esta votación no vinculante no levantará el embargo, que solo el Congreso estadounidense puede abolir. Pero dice algo sobre el estado del mundo: la presión estadounidense funciona, incluso sobre aliados europeos. Francia podría proponer a sus socios una posición común basada en dos pilares: una ayuda humanitaria europea reforzada para la población cubana y una aplicación firme del reglamento de bloqueo. De lo contrario, la Unión corre el riesgo de descubrir que las sanciones que hoy tolera contra otros podrán mañana apuntar a sus propias empresas.
Artículo redactado con la ayuda de la inteligencia artificial.
El autor
La Rédaction LSR — La rédaction de LSR Media.
