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Ucrania: la ONU califica de crimen de lesa humanidad la guerra rusa contra la energía, Europa debe proteger el invierno ucraniano

Una comisión de investigación con mandato de la ONU concluye que los ataques rusos contra la red energética ucraniana constituyen un crimen de lesa humanidad. Ante la llegada del invierno y de las conversaciones de Abu Dabi, Francia y la Unión Europea no pueden limitarse a tomar nota.

Traducción de un artículo publicado originalmente en francés. Leer en francés

Por La Rédaction LSRPublicado el 28 de octubre de 2026 a las 01:28· 5 min de lectura
Rue Velyka Vasylkivska à Kyiv, privée d'électricité après des frappes russes contre le réseau énergétique, 25 novembre 2022.
Rue Velyka Vasylkivska à Kyiv, privée d'électricité après des frappes russes contre le réseau énergétique, 25 novembre 2022. — Crédito : Photo : Bektour, CC BY 4.0, via Wikimedia Commons

La conclusión es de una gran claridad. El lunes 26 de octubre, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania, creada en 2022 por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, presentó su informe a la Asamblea General. Sus tres miembros, Erik Møse, Pablo de Greiff y Vrinda Grover, concluyen que las autoridades rusas cometieron crímenes de guerra al atacar deliberadamente las infraestructuras energéticas ucranianas, y que la repetición de esos ataques, llevados a cabo en el marco de una política destinada a privar a los civiles de electricidad, constituye un crimen de lesa humanidad bajo la forma de «otros actos inhumanos».

Los hechos

Según Noticias ONU, el informe se basa en los testimonios de 255 personas de nueve regiones, completados con información de autoridades, médicos y ONG. Se centra en particular en el invierno 2025-2026, cuando el termómetro bajó hasta 21 grados bajo cero y millones de ucranianos se vieron privados durante largos periodos de calefacción, electricidad, gas y agua. Los comisionados consideran que los mandos rusos sabían que las centrales de calefacción atacadas eran indispensables para los civiles, sobre todo en invierno.

Las víctimas descritas son ante todo las más frágiles: personas mayores, personas con movilidad reducida, enfermos que dependen de aparatos médicos eléctricos, niños sin escuela o enfermos en viviendas heladas. Una vecina de Kyiv de 74 años cuenta a los investigadores que permaneció acostada, «con frío y hambre, sin medicamentos, sin nada».

El mismo informe afirma disponer de pruebas del recurso a la trata de seres humanos para reclutar en el ejército ruso a nacionales de 29 países, atraídos con falsas ofertas de empleo y luego enviados al frente. Según el despacho de la agencia Belga recogido por La Libre, la mayoría de esos reclutas han muerto, han resultado heridos, han sido capturados o están desaparecidos.

Sobre todo, el presidente de la comisión advierte, según Noticias ONU, que con la llegada del frío las fuerzas rusas «han vuelto a intensificar sus ataques». Los ataques continúan: en la noche del 26 al 27 de octubre, bombardeos sobre Kyiv provocaron restricciones de tráfico en el puente Sur y partieron en dos una línea de metro, informa el Kyiv Post, que cita a la administración militar de la ciudad.

Las posiciones en juego

Moscú no reconoce el mandato de la comisión. Según Euromaidan Press, la misión rusa ante la ONU rechazó sus conclusiones hablando de datos «falsificados».

Cabe objetar, en defensa de esos ataques, que el derecho de la guerra admite que una infraestructura de doble uso pueda ser atacada bajo ciertas condiciones. Pero esas condiciones son estrictas: la ventaja militar debe ser concreta y los daños a los civiles no deben ser excesivos. Es precisamente lo que la comisión pone en duda, al describir una estrategia deliberada de privación y no una serie de ataques puntuales.

La comisión indica también que examinó los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas en Rusia y en los territorios ocupados. Por falta de acceso y de respuesta de las autoridades rusas, no pudo evaluar sus consecuencias, precisa Noticias ONU. El derecho internacional vale para todos, y esta reserva refuerza la credibilidad del trabajo más que debilitarla.

El análisis: el derecho no debe ser la variable de ajuste de la paz

Este informe llega en un momento delicado. El Kremlin ha anunciado negociaciones con Ucrania bajo mediación estadounidense, previstas para la primera quincena de noviembre en Abu Dabi, según la AFP. Al mismo tiempo, una tregua local se mantiene en Oleshky, según la BBC y Reuters citados por la revista Just Security. La tentación será grande, en Washington y en otros lugares, de archivar las conclusiones de la ONU como obstáculos para un acuerdo.

Sería un error. Una paz que borrara la cuestión de los crímenes cometidos contra civiles no sería duradera: diría a todos los agresores que privar de calefacción a una población es un medio de presión como cualquier otro. La tradición gaullista de la diplomacia francesa siempre ha vinculado la independencia de Francia al respeto de un orden internacional basado en normas. Defender la Carta de las Naciones Unidas y el derecho humanitario no es idealismo, es la protección tanto de los pequeños Estados como de las grandes naciones.

También hay una cuestión de solidaridad concreta. En enero, la Unión Europea afirmaba haber dedicado al menos 3.000 millones de euros a la seguridad energética de Ucrania y haber desplegado 447 generadores de emergencia, según la representación de la Comisión Europea en Francia. El Ministerio de Energía ucraniano indicaba en febrero que Francia se había comprometido a aportar 150 generadores y 71 millones de euros para 2026. Estos esfuerzos cuentan, pero se quedan cortos ante un invierno que se abre con una nueva intensificación de los ataques.

Conclusión: hacer del invierno ucraniano una prioridad europea

Francia podría defender tres propuestas. Primero, un plan europeo de emergencia para el invierno, financiado en común, centrado en la calefacción de las ciudades, los hospitales y las escuelas. Segundo, un apoyo político y material a los mecanismos de justicia que la comisión reclama, para que las responsabilidades se establezcan ante tribunales independientes. Por último, una exigencia clara en Abu Dabi y en cualquier otro lugar: la protección de los civiles y de las infraestructuras vitales debe figurar entre los primeros compromisos de cualquier tregua.

Queda una pregunta que los europeos ya no pueden eludir: si no están en la mesa donde se decide la paz, ¿cómo garantizarán que allí se respete el derecho que invocan?

Artículo redactado con la ayuda de la inteligencia artificial.

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El autor

La Rédaction LSR — La rédaction de LSR Media.